Cambios.



Cuando no te guste algo, cámbialo.
Cuando no te gustes, cambia.
Al principio cambia algo insignificante (para los demás, claro)... por ejemplo, el corte de pelo o el estilo de ropa. Algo que los demás a simple vista puedan ver. Las personas de tu alrededor te mirarán de otra forma y eso significa que ya estás cambiando.
Luego, haz una lista de todo lo que no te gusta, de ti, de los demás, lo que se te ocurra. De todo lo que esté en tu mano cambiar. Y empieza a hacer algo.


Este año he aprendido a cambiar. Parecerá estúpido, pero cuando eres joven, cuando tu vida es cómoda porque vives en la burbuja que aún te proporciona tus padres, no sabes -aún- los cambios que van haber en tu vida.
En mi caso, el cambio vino a través de una tragedia. Una de las mejores personas del mundo se fue. Pero me dejó un cargo... quererme. Y eso es lo segundo que he aprendido.
Hay que quererse chicos y chicas. No puedes mantener una relación sana si no te quieres. No puedes alcanzar tus sueños si piensas que hay gente mejor que tú. Claro que hay personas mejor que tú, pero ellos están luchando para ser los mejores y tú tienes que hacer lo mismo.
Eso es lo tercero que he aprendido. El esfuerzo, la constancia ganan batallas al talento innato y a la pereza y excusas que nosotros mismos nos ponemos.
Es muy fácil poner de excusa a todo lo que nos rodea, eso es lo práctico. En cambio, afrontarse a lo que viene, por miedo a que no lo consigas o a llevarte una decepción, es mucho más difícil, pero eso te hará feliz y hará que te sientas bien, pleno. Lucha porque si no lo haces, estarás toda la vida arrepintiéndote de lo cobarde que fuiste una vez.
He aprendido este año tanto sobre humanidad, sobre la vida y cómo vivirla que no sé hasta qué punto puedo transmitirlo así. Ha sido un año muy difícil para mí, con más bajos que altis. Pero que haya un año malo, no significa que todos vayan a ser iguales.
Si hay algo en tu vida que no te gusta, que te hace daño, que te abruma, que te sobrepasa: cámbialo. Y a veces ese cambio vendrá con un simple corte, con un simple "hasta aquí llegó, no puedo más. Adiós", pero a veces el cambio está en la actitud de uno mismo; y eso es un gran trabajo personal.
Desde aquí, os quiero animar a todos a que cambiéis. Prometo que no es malo, solo diferente y algo desconocido, pero merece la pena cuando lo que ya conoces te ahoga.
Feliz año 2016. Es solo un número más, pero una buena excusa para cambiar todo aquello que no nos gusta. ¡Besos!
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