¿Un poco de... humor?

Había una vez un niño, primo de Moglie y tío lejano de Tarzán. Éste, como algunos de sus familiares, vivía en la selva. Pero este niño, de nombre Umum, no tenía a ningún animal que le aconsejara y le cuidara... Recibía noticias de sus familiares mediante señales de humo y siempre les contaba lo genial que era vivir con un oso perezoso y una mona quita-pulgas.
Umum se sentía sólo e indignado. No sólo porque no tuviera la compañía de algún ser irracional, no, además Disnney lo había renegado. No querían hacer una película contando su historia. «No tienes ni monachita... qué desperdicio de criatura.» le decían los agentes de Disnney.


Umum no aguantó más y, un día de primavera, salió a buscar amigos.
Se encontró con un elefante y quiso ayudarlo y enjuagar su espalda de las moscas, mas éste enfurruñado, le dijo que su trompa hacía muy bien su función. (No pensemos mal, es un cuento para menores).
Umum, triste por la negativa del elefante, pero con mucha energía tras comerse una cucaracha, no se rindió y siguió buscando su amiguito. Llegó a un pantano y pudo observar a un cocodrilo. Sin embargo, cuando quiso acercarse, el cocodrilo sacó sus colmillos. «¡Ah!», gritó el mariquita de Umum y salió corriendo.
El fracaso de niño se sentía débil ya que una cucaracha no da pa' mucho y decidió comer algo más jugoso antes de seguir.


 Así que, haciéndole caso a su primo Moglie, se acercó a un panal de abejas y metió la mano como el que la mete en la bolsa de loterías de las abuelas, creyéndose que se iba a encontrar con pasta gansa. Mas no fue así.
Miles y miles de abejas empezaron a recorrer el cuerpo de Umum. Éste, el muy estúpido, no corrió y las abejas empezaron a picarle por todas partes. El niño reía como el que ve una comedia.
Cuando se dio cuenta, todo su cuerpo estaba rojo y abultado. «¿Esto que eees?», se preguntó... pero era tan imbécil que ni cuenta se dio de que allí no había nadie con dos dedos de frente que le pudiera responder. Entonces cayó en lo que esos bultos rojos significaban... ¡Amigos!
Umum estaba muy contento ya que había conseguido amigos como Tarzán y Moglie. Así que el niño se fue corriendo hacia algún lado donde pudiera hacer fuego, quería presto contarle a sus familiares los tantos amigos que tenía.


Umum no llegó a encender la primera cerilla que ya estaba haciéndole compañía a Disnney.




FIN.
Share:

Suscríbete vía e-mail