Mi libro favorito

De repente, te encuentro en unas escaleras por las que nadie pasa, leyendo absorta un libro de Cortázar.
Escondida, hipnotizada y entregada observo tu manera de leer; esa sonrisa que sostienes en tu tan bonito y delicado rostro, moviendo los ojos, de aquí para allá, analizando cada palabra que lees, dándole la importancia necesaria a cada frase, admirando a Cortázar como se merece... y en ese momento a mí me ocurre lo mismo.


Pero contigo.


Te observo con el mismo interés que lees ese libro y por cada nueva frase que leo, más sonrío porque más me gustas, mi libro favorito. 
Tengo subrayado en mi mente todas las formas en las que te tomas la vida; esa manía de tocarte el pelo como método de relajación, tu manera de mirar a las personas de las que desconfías, tu cabezonería e intransigencia que tanto me pone.

Te leería cada noche, te releería por el día y, aún así, mis ganas de ti no descenderían, eres como el "un capítulo más" de cualquier friki de libros. En general, eres mi libro favorito.


En ese momento de reflexión, te has dado cuenta de que me encontraba allí, espiándote. Me quedé paralizada, mirándote fijamente y esperando a que movieras ficha, pero sólo me sonreíste y yo te proclamé mi talismán favorito.
En mis manos me dejaste el libro que leías y te fuiste sin decir nada. Tampoco fue necesario.
En la primera página dejaste un post-it que ponía: "Me gusta este libro porque resume mis sentimientos hacia ti".
En ese momento supe que te conquistaría con palabras, no habladurías y que ese libro me ayudaría a poder tenerte físicamente.
En mi cuarto: donde no me gusta que me observen; en mis noches: donde he compartido demasiados momentos con la soledad, en mi mesa: donde pongo en papel todo lo que me inquieta; en mi cabeza: donde has decidido atarte y quedarte a vivir conmigo.







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