Te abrazaría hasta asfixiarte
porque solo yo sé cómo matarte.
Te besaría hasta alentarte,
que supieras que estoy para ayudarte.

Te susurraría que no vas a perderme
que ya me tienes entre tus redes.

Te cogería de la mano
para que supieras que no estás solo.
Te pensaría en todo momento
miento, ya te pienso todo el tiempo.

Me encantaría que fueras mi refugio
que pudiera acudir a él cada vez que tenga miedo.

Me abrazarías, me calmarías y yo suspiraría,
dando gracias al cielo porque te tengo a ti.
Siente estas líneas; digo la verdad:
yo solo te quiero a ti.

A tu sonrisa al despertar.
A tu risa en mi tristeza.

Susurrarte al oído
que quiero formar un mundo contigo
en el que poder soñar despiertos
y vivir lo que tantas veces soñamos.

Tú. Yo. Sin una y griega que nos separe.
Tú. Yo. Contra el mundo y, a la vez, contra nadie.

Dame un beso de despedida en la frente
que quiero sentir como el toque de tus labios
se desvanece
y cubre todo mi cuerpo haciendo que tiemble.

Porque yo sé cómo matarte,
pero tú sabes cómo amarme.










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