Suspiro.


Por cada vez que me admiras, suspiro.
Por cada «pequeña» que sale de tu boca, suspiro.
Solo tú sabes hacerme picar.
Solo tú sabes cómo puedes hacerlo.

No sé por qué te admiro más:
si por toda la paciencia que tienes conmigo
o por cómo te portas hasta cuando no lo merezco. 
Pero ahí estás.

Y suspiro. 
Por todas las cosas que me das.

No sabes qué es lo que siento por ti
y te frustras, lo sé.
Pero hay cosas que prefiero mostrar
y no decir.

Y suspiro.
Porque no sé cómo decirte que te quiero.
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