El joven y el sabio.



Un joven iba caminando, mas se tuvo que sentar ya que se encontraba cansado. Éste, cuando miró a su alrededor y contempló lo que veía (inmoralidad, violencia, pobreza, etc.), se asustó y salió corriendo, buscando un lugar donde pudiera esconderse del desastroso mundo donde vivía. Sin embargo, antes de conseguir su objetivo, se encontró por el camino con un sabio. Este sabio le preguntó que qué le ocurría. El joven le explicó lo que había descubierto y le imploró a éste que le diera fuerzas y que le ayudara a cambiar el mundo.
El sabio le prometió ayudarle. Y tanto el joven como el sabio, siguieron su camino.

Al cabo de unos días el joven recibió una caja con un puzzle del mundo y una nota que decía así: Si lo consigues formar, el mundo mejorará. El joven se puso a ello con gran entusiasmo, pero no lograba juntar más de 2 o 3 piezas. El puzzle contenía no sólo los contornos de los distintos países, con sus ríos, montañas... sino también había datos humanos como demografía, grupos étnicos, niveles de riqueza, cultura, creencias, tendencias políticas, etc.



Después de algún tiempo sin progresar, el joven buscó a este gran sabio y, de nuevo, le imploró, diciendo: ¡Señor me has mandado un trabajo demasiado complicado para mí!
El sabio le respondió pacientemente: Te has confundido de cara, dale la vuelta al puzzle y verás que sólo se trata de componer la figura del hombre.


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